ZONA ARQUEOLÓGICA DE TULUM Fuente: Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH
Tulum es uno de los sitios americanos registrados más antiguamente por el mundo occidental, es el mejor y más conocido ejemplo del estilo costa oriental, nombre con el cual se designa al tipo arquitectónico de los edificios mayas construidos en la costa norte de Quintana Roo entre 1200 y 1520 de nuestra era.
Tulum en maya significa muralla. Tres de los lados de la zona arqueológica que así se bautizó se encuentran rodeados por muros de cuatro metros de altura, los que le dan al lugar un aspecto de fortaleza donde se guarecen secretos milenarios, en espera del arribo de curiosos visitantes.
La antigua ciudad prehispánica se encuentra en Quintana Roo, a tan sólo 128 kilómetros de las playas de Cancún. Su belleza pétrea resalta más por el contraste con el azul maya que pinta al Mar Caribe.
Desde Tulum es posible apreciar diariamente la salida del sol por el horizonte, justo frente a “El Castillo”, la edificación de mayor altura del sitio, construida aprovechando el cantil rocoso. Este templo conserva dos columnas con forma de serpiente. En la fachada tiene tres nichos, el del centro con una deidad. En las esquinas de su friso hay dos mascarones de figuras animales elaborados en estuco.
Pasando la puerta de acceso al sitio, es conveniente seguir la vereda para llegar al llamado Grupo Central, donde se encuentra un conjunto de edificios tipo palacio, dispuesto a lo largo de la calle principal, ejemplo de orden arquitectónico.
Algunos de los edificios que el visitante puede apreciar en el llamado Grupo Central son la Casa de Chultun, donde se cree que habitó un personaje importante; el Templo de los frescos, donde se encuentran cuartos decorados con frescos. En las esquinas también se observan mascarones de una deidad con elementos serpentinos, asociada con Kukulkán.
Otras edificaciones de este grupo son la Casa de las Columnas, la Casa del Halach Uinic (Gran Señor), Altares-adoratorio, Estructuras funerarias. Tumbas y plataformas.
En otros sectores se puede conocer La Casa del Cenote, cuyo nombre se debe a que se encuentra sobre un depósito natural de agua; El Grupo Kukulkán, conformado por estructuras pequeñas, y El Templo del Viento, asociado al dios de este elemento.
Acceso desde el mar
El acantilado que delimita al sitio se interrumpió por la formación de una caleta arenosa de fácil acceso desde el mar. Los investigadores del sitio maya suponen que este lugar fue utilizado para actividades de embarque y arribo de las canoas de pescadores y comerciantes.
El nombrado Recinto Interior es la parte más importante de Tulum, está en el punto central, se compone de 12 edificios entre basamentos piramidales, templos, adoratorios y plataformas, distribuidos alrededor de una plaza y dispuestos de tal manera que el conjunto está separado del resto de edificios del sitio, como si estuviera dentro de una muralla interna.
El Templo del Dios Descendente también conserva restos de pintura a manera de decoración, el visitante accede a este edificio mediante una escalinata limitada por alfardas.
En tanto que en el Templo de la Serie Inicial aún se aprecian figuras de estuco que adornaban la fachada. El Sector Sureste se compone de un pequeño templo de un solo cuarto con entrada por el lado del mar y alberga un altar.
A los edificios construidos en las esquinas de la muralla se les llama Torres de Guardia, a las cuales se entra por el interior del área amurallada; y a medio kilómetro de la muralla hay dos pequeñas estructuras de las que destaca el Templo de la Crestería, en cuyo techo sobresale un copete de dos filas superpuestas en forma de triángulos calados.
Caminar por los andadores de la zona arqueológica, mientras se escucha el rumor del mar detrás de las imponentes construcciones que van saliendo al paso, es una experiencia que sólo ofrece Tulum.
En el interior de sus edificios, hoy deshabitados, también se escucha el soplo del viento que circula entre los huecos de ventanas y puertas. Por los ojillos del castillo se distingue la playa y en la caleta, el inmenso mar, puerta invisible a otro mundo, dice la leyenda maya.
Video, texto e imágenes cortesía de: Medios INAH
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